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ME SIGUES?

Para tomar un pincho, ir en busca de algún libro, para sentarme en alguna de sus mil terrazas o simplemente para pasear por esas calles atemporales del Carmen, pero cada 15 días tengo que ir al centro de la capital, como el que cada 5 minutos se acerca hasta la nevera en época de exámenes.

Desde la estación, nada más llegar. Desde bajo de una sombrilla que nos tapa del Sol en la plaza de la Reina. Desde ese banco de piedra en plena calle Cavallers. Desde cualquier punto de la ciudad, incluso más allá de esa muralla, ahora ficticia, sabemos donde está el km 0 valenciano, gracias al Micalet. Como decía al principio, cada poco tiempo me encuentro a muy pocos metros de la torre coronada por “Catalina y Jaime” y a pesar de esa foto tan familiar y repetida, no hay ni una sola vez, que nada más ver sus 51 metros rompiendo la uniformidad del resto de edificios, que no me venga a la cabeza la “Falla del Micalet”.

 

No me refiero a aquel monumento, que en 1985 plantó Ramón Espuig en Santa Maria Micaela, ni a las innumerables fallas que año tras año, tiene un detallito con la torre más alta de la ciudad o incluso la utilizan como remate. Me refiero a aquella hoguera que en la  época morisca se utilizaba para informar a la población de la llegada de posibles barcos invasores. Evidentemente, no era la única, ya que Valencia contaba con varias torres de vigía, pero sí al ser la que más facilidad tenía para ser vista, era la más importante. Poco a poco aquello dejó de ser útil, pero hasta 1835 se podía ver cada cierto tiempo la “Falla del Micalet” que servia, en la última época, como modo de difusión para que la gente supiera la  hora de oración en la Catedral.  Espera un momento… Es un poco exagerado, pero de aquella hoguera a Twitter hay un paso y 177 años de diferencia.

¿Qué son, si no, las redes sociales? Un instrumento para difundir información en tiempo real y que llegue a un gran número de personas.¿No era ese el objetivo de la “Falla del Micalet”?

Para poder estar informados, al principio debíamos estar atentos al posible fuego en lo alto de la torre. Luego pasamos a comprar el periódico a primera hora de la mañana. Más tarde, a las 8, 14 y 21 nos informaban de lo que había pasado en cualquier país,  y ahora nos ponemos al tanto de cualquier movimiento, en cualquier parte del mundo, dándole al botón de actualizar. Sin darnos cuenta, la red del pajarito, ha cambiado la forma en la que la información circula entre nosotros. Y por supuesto, como nunca lo ha hecho, ahora tampoco podía hacerlo, las Fallas no van a quedarse un paso por detrás de la sociedad.  Y como en todos los aspectos, las comisiones son autosuficientes y no es necesario tener a un aprendiz de Ferràn Adrià para tener un buen casalero. Ni a ningún director financiero como tesorero. Como por supuesto, no es necesario contar entre el censo con un Comunnity Manager para tener cuenta en Twitter. Únicamente es necesario tener un poco de sentido común y utilizar las facilidades que nos da las nuevas tecnologías, para sumar siempre en beneficio de la comisión.

Seguimos con los ejemplos anteriores, en los primeros meses o inclusos años, de un nuevo tesorero o casalero, se cometerán errores, pero la experiencia de antiguos falleros que hayan ocupado los cargos servirá para solucionarlos rápidamente. Pero ¿quién soluciona los errores de un “cargo” nuevo?  Solamente el sentido común. Ante el “boom” tuitero la mayoría de las fallas, aplican este sentido común de una manera innata. Desde el primer día de vida, de una nueva cuenta, en esta se informa de cualquier actividad y se divulga cualquier noticia, de una manera acertadísima.

Como digo siempre, no quiero dar lecciones, únicamente comentar y dar mi opinión, pero hay dos aspectos, que por lo menos a mi, me resultan innecesarios en una cuenta “oficial” de alguna comisión. Existe un porcentaje, reducido, que utilizan dichas cuentas para expresar una opinión personal y no creo que eso tenga mucho sentido, ni común ni fuera de lo común. Ciertas cuentas se posicionan ante alguna polémica, bien sea política, cultural o incluso creada a raíz de algún programa televisivo y no creo que todos los falleros que componen la comisión, que da nombre a la cuenta, piensen lo mismo que el responsable de escribir los tuits. Estoy seguro que todos los “delegados de redes sociales” tienen una cuenta personal y es ahí donde deben reflejar su opinión y no utilizar el mayor número de seguidores (followers también valen)  que tiene la falla para intentar divulgar esta opinión.

Luego está el caso de los retuits (RT también valen) que las cuentas hacen de algunos de sus falleros: “@X: Que bien se está en la playa tomando el Sol” Retwitteado por @FallaZ. ¿Soy el único que piensa que si quisiera saber lo que está haciendo @X seguiría esa cuenta y no la de @FallaZ?

Como he dicho antes, esto de las redes sociales y las fallas es algo relativamente nuevo y poco a poco entre todos haremos de esta herramienta un beneficio tanto para las comisiones como para la fiesta en general. Pero para eso debemos pensar un poco antes de escribir un tuit o retuitearlo. No es tan difícil y como siempre de los errores se aprende, pero si realmente la utilizamos como debe ser, la repercusión de cualquier acto en cualquier comisión, por pequeña que sea, puede llegar a cualquier parte del planeta y eso, malo no debe ser.

Adaptémonos a la información 2.0 y utilicémosla para dar una mayor proyección a nuestra fiesta. Fiesta que hasta ahora necesitaba de la hospitalidad de los valencianos y la buena impresión que los extranjeros se llevaban para que fuera conocida en todo el mundo y que ahora únicamente hace falta utilizar el HT (etiqueta también vale) #Fallas para saber que está pasando en algún rincón de la provincia.

Es el momento de subirse al barco, porque si no, cuando alguna comisión quiera ponerse al día y unirse a la gran familia tuitera quizá sea demasiado tarde y otra nueva red social esté de moda. Espiemos las cuentas del resto de fallas y saquemos lo que más nos gusta de ellas, opinemos sobre cualquier tema, pero por favor si el tema no es fallero mejor que lo hagamos con nuestra cuenta personal.

Ha llegado a nuestra vida sin avisar, como tampoco lo hiceron las páginas web ni Facebook, pero nos ha servido de gran ayuda para seguir cualquier acto desde el trabajo, desde casa o desde el mismo casal. Los primeros días de marzo, cuando la #Plantà12 estaba en pleno proceso, ¿no actualizabais vuestra cuenta de Twitter cada 5 minutos, como ese estudiante que va a la nevera en época de exámenes? Pues esa es la función de esta red. Informar en tiempo real y al mayor número de personas posible, como en su día lo hacía la Falla del Micalet

Otro día analizaremos las cuentas denominadas de información fallera,  que no tienen nada que ver con ninguna comisión, pero para eso necesito mucho tiempo y las horas que son, solo tengo el necesario para escribir en mi cuenta: “Por fin termino el nuevo indulto del @elninotdigital. Twitter y #Fallas #undíamás”.

 

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